
Tanto como aperitivo, como desayuno o como merienda sirven estas tostas de sobrasada con queso. Lo primero es tostar el pan. Debe ser un pan fino y tierno para que al tostarlo resulte crujiente.
Si no vamos a fundir el queso (de Burgos, requesón, ricotta…), untamos la sobrasada sobre el pan tostado y ponemos encima las lonchitas de queso. El propio calor del pan recién tostado harán que la sobrasada adquiera una textura más mantecosa.
Si usamos un queso para fundir (brie, emmental, gouda, parmesano…) es mejor esperar a que el pan tostado se enfríe, para no derretir en exceso la sobrasada.
A estas tostas les viene bien un toque de romero, orégano o aceite picante.
Imagen: Anicaensucocina
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