Verduras de invierno (I): Las alcachofas

Verduras de invierno (I): Las alcachofas

0 Flares 0 Flares ×

Hoy es día 7 de enero y la vuelta al cole para los pequeños no se ha hecho esperar tras las vacaciones navideñas. La cuesta de enero, que nos la hacen más llevadera las ansiadas rebajas, también llega a la cocina y a la mesa. Las comilonas navideñas llenas de ricos aperitivos y dulces abundantes han terminado por desgracia para muchos.

Pero no debemos desanimarnos ya que en Recetín tenemos siempre una actitud positiva ante estos golpes que nos da la vida. En lo que nos ocupa, que es la cocina y la alimentación de los más pequeños, el invierno nos trae unas riquísimas verduras de temporada que, aunque aparentemente sean tristonas en su aspecto, son más económicas y las convertiremos en deliciosas recetas que beneficiarán la salud de los niños y les harán más llevadera la vuelta a las comidas de diario.

Comenzamos con las alcachofas. Esta hortaliza es originaria del norte de África, por lo que fueron los árabes los que difundieron su cultivo en Europa. De hecho, Italia y España son los principales productores mundiales de las lengüetas de la tierra, de donde proviene el nombre de la alcachofa. En España contamos con la variedad Blanca de Tudela (Navarra), de forma redondeada, pequeño tamaño, con las hojas centrales muy compactas y de color verde. Es el tipo de alcachofa más común en los mercados españoles.

Su recolección comienza en otoño, cuando va llegando el frío, por lo que su mejor época se extiende hasta el invierno y principios de primavera, ya que el clima cálido y seco provoca que las hojas del fruto se abran rápidamente, pierdan ternura, consistencia, y que adquieran un sabor amargo y una apariencia oscura poco atractiva.

La parte comestible de la alcachofa es el corazón, que aparece una vez que hemos deshojado la pieza de esos pétalos duros y fibrosos que lo cubren. La carne de la alcachofa es crujiente, suculenta, jugosa, fina, con una combinación variada de sabores, dotada de un ligero amargor y un toque final dulce, acentuándose uno u otro según la forma en la que se prepare esta verdura.

A la hora de comprar alcachofas, hay que seleccionar las pesadas en proporción a su tamaño, con las yemas gruesas, compactas, bien formadas, crujientes al tacto y de color verde claro, sin manchas ni oscuridades. El tamaño no afecta a la calidad de la alcachofa.

Son ricas en agua e hidratos de carbono, inulina y fibra. Si bien no son muy ricas en proteínas en comparación con otras verduras, las alcachofas tienen una importante cantidad de vitaminas B1, B3 y E. La B1 interviene en el aprovechamiento de los hidratos de carbono, grasas y proteínas y en el equilibrio del sistema nervioso. Los minerales más abundantes son el potasio, el magnesio, el fósforo, y algo menos de sodio y calcio.

Vía: Consumer
Imagen: Micocinavegetariana, Delicooks

Suscríbete a Recetin

Suscríbete y recibe nuestras noticias en tu email. Además, participa en promociones y sorteos

1 comentarios sobre Verduras de invierno (I): Las alcachofas