Alfajores, un dulce milenario

Muchas recetas de la repostería tradicional de nuestro país tienen origen en la gastronomía árabe desde que los musulmanes conquistaron la Península. Por eso en Medina-Sidonia (Cádiz), perteneciente al antiguo Al-Ándalus, están los mejores alfajores del mundo, que cuentan con la distinción de Indicación Geográfica Protegida.

El alfajor es un dulce elaborado a base de una pasta de almendras, miel, azúcar y especias. Su sabor es muy aromático, y nos recuerda a esos dulces caseros que saben a anís o canela.

Esta Navidad deberíamos homenajear al alfajor preparando una buena bandeja en casa. El rito de preparar nuestros propios dulces tradicionales no debería perderse. La cocina, como las coplillas y chistes populares, también se transmite de tú a tú, sin libros ni ordenadores como intermediarios.

Ingredientes: 300 gr. de almendras, 100 gr. de avellanas, 100 gr. de cacahutes (me permito esta licencia), 400 gr. de pan natural rallado (también valen los colines, roscos duros de vino…), 10 gr. de canela molida, 20 gr. de semillas de anís, 1 gr. de clavo, 75 gr. de ajonjolí o sésamo, 450 gr. de miel, 325 gr. de azúcar, 325 ml. de agua, azúcar glass

Preparación: Comenzamos tostando ligeramente en una sartén las almendras, avellanas y cacahuetes. Cuando estén listos, los molemos con un molinillo o una picadora hasta que queden casi como una harina, pero procurando dejar algunos tropezoncitos pequeños. A este picado de frutos secos, añadimos la canela, el clavo, el anís y el sésamo. Reservamos.

Con 125 gr. del azúcar y 125 ml. del agua preparamos un almíbar espeso a fuego lento y dejamos que enfríe.

Ahora calentamos la miel hasta que hierva y la incorporamos a los frutos secos, ya mezclados también con el pan rallado. Mezclamos y agregamos el almíbar. Amasamos muy bien hasta que quede una pasta bien homogénea. Ya podemos ir cogiendo porciones de esta masa y dándoles la forma redondeada y alargada de los alfajores y los dejamos reposar sobre papel de horno.

Preparamos mientras tanto otro almíbar con el resto de agua y azúcar. Cuando esté tibio, sumergimos los alfajores, los escurrimos y los bañamos en el azúcar glass. Los volvemos a dejar sobre el papel a secar antes de poderlos probar.

Imagen: Asopaipas

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