Disfrutando las verduras de otoño (III). La berenjena

En este tercer post de la serie de las verduras de otoño nos vamos a detener en la berenjena. La realidad es que es una hortaliza con un sabor muy característico y pronunciado, pero no nos van a faltar ideas para ayudar a los pequeños a que se acostumbren a tomarlas.

La berenjena tiene origen indio aunque fueron los árabes los que la comenzaron a cultivar en España. Desde entonces se hizo muy popular entre las cocinas de los países mediterráneos. Existen diversas variedades que varían sobre todo en color y tamaño. En España las más frecuentes son las berenjenas de color negro o morado oscuro brillante y de pulpa blanca, caracterizadas por un sabor amargo y algo picante y textura esponjosa. Las hay también blancas y moradas. Recordemos también que en nuestro país contamos con una variedad autóctona de berenjena que goza de denominación de origen, la Berenjena de Almagro, cultivada en la Comarca de Calatrava (Ciudad Real), aunque ésta se suele tomar en vinagre y especiada, pudiendo resultar demasiado fuerte al sabor para los niños.

Las berenjenas son sensibles al frío excesivo, por lo que su cultivo abunda en verano y principios de otoño, aunque gracias al sistema de invernaderos está disponible siempre en el mercado. Su recolecta comienza por tanto a principios de otoño, extendiéndose hasta la primavera.

A la hora de comprarla, las berenjenas más sabrosas son las más tiernas y firmes, con la cáscara limpia, lisa y brillante, de color morado oscuro y de mayor peso en proporción a su tamaño. Respecto a su manipulación y conservación es algo delicada. Es aconsejable mantenerla aislada del resto de verduras y frutas, ya que reacciona con el etileno producido por la respiración de otros vegetales y se estropea antes.

La berenjena es muy rica en agua, y tomada con piel es fuente importante de fibras. Su consumo aporta también minerales como potasio, fósforo, calcio, magnesio y hierro. Respecto a la presencia de vitaminas, destacan los folatos y la vitamina C.

berenjenas-rellenas

A la hora de cocinarla, generalmente se toma frita (aunque absorbe mucho aceite), asada o en pistos. Quizás guste más a los niños como guarnición de algunos de sus platos preferidos: hamburguesas, albóndigas, filetitos, pastas o arroz. También podemos enmascararla en cremas, sopas y pasteles junto a otros vegetales. Pero la forma más aceptada es rellena de carne o pescado y verduras, cubierta con una bechamel ligera, espolvoreada de queso y gratinada. Un plato parecido muy nutritivo y sabroso es la moussaka griega, una especie de pastel de berenjena, carne picada y bechamel al horno. Otra manera en que podemos acertar con la berenjena es poniéndola como es típico hacerlo en las tabernas cordobesas, rebozadas y cubiertas de miel.

Imagen: Mariscal Blog
El Aderezo

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