Disfrutando las verduras del otoño (I)

Si en post anteriores dábamos un repaso a las frutas del otoño, esta vez es el turno de las verduras. En Recetín, hacemos más hincapié en los contenidos relacionados con verduras, entre otros, para fomentar su consumo en los niños, pues de sobra sabemos el bien que hacen a su salud y a su alimentación. Tratando siempre de hacérselas más llevaderas, no hay que tener miedo de llevar las hortalizas a la mesa cuando hay niños.

En unos cuantos posts, hablaremos de las setas, las acelgas, las coles de bruselas, la coliflor y la berenjena. La verdad que todas tienen un sabor muy característico y acentuado, pero seguro que podemos sacarles partido en suculentas recetas infantiles.

Comenzamos con las acelgas. Fueron los árabes quienes, a partir de la Edad Media, comenzaron a cultivarla y descubrieron las auténticas propiedades medicinales y terapéuticas de esta hortaliza. En la Península Ibérica, su cultivo es frecuente en Cataluña y Valencia. La acelga, aunque depende de la variedad, es una verdura cultivada durante todo el año. No obstante, la mejor época para su consumo es el otoño y el invierno.

En el mercado es común encontrarla fresca en manojos o procesada de distintas maneras: cortada similar a la espinaca, en conserva o congelada, por pencas, o combinada con otros vegetales. A la hora de comprarlas, tenemos que elegir las acelgas de hojas frescas, tiernas e intactas, de color verde uniforme y brillante y de pencas duras. La acelga es una verdura de vida corta. Por ello, conviene consumirla en varios días y conservarla en el frigorífico, más aún si es cortada.

acelga

A nivel nutricional, la acelga resulta una verdura poco energética, pero es rica en agua y ciertas vitaminas, sales minerales y fibra. Es una de las verduras más abundantes en folatos, provitamina A y vitamina C. Sus hojas verdes más externas son las más vitaminadas. Los folatos intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis del material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico

A la hora de comerlas, se diferencian dos partes. Las hojas tienen un similar al de las espinacas y las pencas o tallos resultan muy carnosas y suculentas con un sabor muy suave. Por tanto pueden prepararse como las espinacas, ya sean hervidas, salteadas o en menestra. Están mejor aún en platos consistentes como el pastel de verduras, gratinadas con bechamel y queso, en tortilla, en guisos de legumbres, o acompañando a pescado y mariscos. Muy aceptadas entre los niños son las pencas rebozadas, pues su tierno bocado y su ligero sabor las hacen diferentes al resto de las verduras.

Imagen: Frutas Francisco Salado
Cocina Argentina

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