El menú verde

Verduras de hoja, hortalizas, frutas, hierbas aromáticas… El verde está muy presente entre los alimentos. En casa nos han dicho a todos ¡Hay que comer verde! Pues sí, los alimentos verdosos presentan gran cantidad de vitaminas, sales minerales, fibras y agua que benefician nuestra salud.

Con más motivo entonces debemos estimular a los niños a que tomen este tipo de alimentos desterrando la asociación entre el color verde y las verduras insípidas y aburridas. Ya veréis que un menú basado en el verde de los vegetales puede resultar tan agradable a la vista como al gusto para los pequeñines. Comenzaremos con un risotto de espinacas para abrir el estómago, continuaremos con unos chipironcitos en salsa verde y de postre, un vitaminado sorbete de kiwi.

El risotto es una manera de preparar el arroz típica de italia que consiste en rehogarlo al principio junto con el acompañamiento para que se unan los sabores y a continuación se va añadiendo caldo poco a poco según vaya admitiendo el arroz para que quede una preparación cremosa una vez que el arroz esté en su punto. Así, en este risotto vamos a comenzar sofriendo un poquito de cebolla. Cuando esté tierna, añadimos el arroz y rehogamos con sal y pimienta un minuto sin dejar de remover. A continuación vamos echando caldo de verduras o de pollo poco a poco (opcionalmente podemos echar un chorrito de vino) mientras se va cociendo el arroz. Casi cuando el arroz esté en su punto, para evitar que se recuezan demasiado, añadimos las hojas de espinacas frescas y cortadas. Para aumentar el sabor del risotto, podemos adornar con unas láminas de queso.

Los chipironcitos son unos calamaritos pequeños y tiernos que suelen gustar a los niños por sus graciosas patitas y su limpieza a la hora de comerlos. Para que nos salgan tiernos, se recomienda dejarlos macerar en leche unas horas. Antes de prepararlos los escurrimos y los ponemos en una sartén caliente con aceite. Es mejor echar la sal a última hora para evitar que se endurezcan. Para hacer la salsa verde batimos aceite de oliva virgen con unas hojas de perejil u otra hierba del gusto de los niños y ajito picado.

El sorbete de kiwi es facilísimo. Después de estos dos suculentos platos refrescará a los niños cargándolos de vitamina C y minerales. Lo hacemos pelando los kiwis y batiéndolos. Si a los niños resulta muy fuerte el sabor del kiwi podemos mezclar kiwis verdes con kiwis dorados, más dulzones. Si queremos un sorbete más cremoso le añadimos unas claras de huevo a punto de nieve antes de meterlo en el congelador. Mientras está en la nevera, vamos removiéndolo de vez en cuando con un tenedor para evitar que el sorbete cristalice demasiado.

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