El mercado de primavera (VI): Los rabanitos

Se considera a China como el lugar de origen de los rábanos, aunque sí se sabe que los egipcios y babilonios ya lo consumían hace más de 4.000 años. Y fueron los griegos y romanos quienes extendieron su cultivo por toda Europa. En la actualidad, es en los países del Lejano Oriente donde más se aprecia y se consume.

Los rábanos se pueden clasificar en función de su forma y de su color. De este modo se distinguen tres variedades: Rábano daikon (cilíndrico y alargado, blanco y de sabor suave); rábano negro (redondeado y de piel negra y carne blanca); y los rabanitos (de forma esférica, ovalada o cilíndrica, con piel de color rojo, rosado, morado o blanco, y su carne siempre es blanca, con sabor dulzón y a veces ligeramente picante).

Los rábanos se cultivan al aire libre en primavera y verano, mientras que en otoño su cultivo se lleva a cabo en invernaderos. Sin embargo, su mejor época es en los meses de mayo, junio y julio, periodo en el que tienen mayor presencia en los mercados y tiendas de alimentación.

A la hora de comprarlos han de seleccionarse los rábanos de tamaño mediano porque su consistencia es menos fibrosa. Es preferible elegir ejemplares carnosos, firmes, de color rojo vivo y de piel suave, entera y sin fisuras. Si los rábanos conservan las hojas, éstas han de tener un color intenso que garantice su frescura. Una vez en casa, es aconsejable eliminar las partes verdes debido a que éstas aceleran su desecación. Una vez eliminadas, los rábanos han de guardarse en el frigorífico en bolsas de plástico perforadas para conservarlos hasta una semana. También se aconseja no lavarlos hasta el momento de su consumo.

El rábano es un alimento con un bajo aporte calórico gracias a su alto contenido en agua. Tras el agua, su principal componente son los hidratos de carbono y la fibra. De su contenido vitamínico destaca la vitamina C y los folatos. Los minerales más abundantes en su composición son el potasio y el yodo. De la familia de las crucíferas, y por lo tanto ricos en azufre, los rábanos son considerados como potentes antioxidantes que ayudan a prevenir enfermedades.

Debido al sabor picante que caracteriza a ciertos rábanos, puede que éstos se conviertan en un alimento difícil de introducir en la dieta de los niños. Tal vez solos y aliñados no gusten a los niños, pero sí como guarnición o acompañamiento de otros platos, o también se pueden incluir en pequeñas cantidades como ingrediente de ensaladas. Además hay que tener en cuenta que si se pelan se elimina parte de su sabor picante. Los rábanos pueden servir para preparar una salsa a base de yogur que combina muy bien como aliño de una ensalada, del pollo o del pescado.

Imagen: Clementeviven

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