El Molí de Llavina, los niños en la granja y en la quesería

El Moli de la Llavina es más que un restaurante, es una granja-quesería junto a un molino del año 1040. Los niños podrán descubrir cómo funciona este antiguo molino de harina impulsado por la fuerza del agua corriente y observar in situ a los animales de granja como conejos, patos, cabras. Además podrán montar a caballo tanto si son unos aficionados como un completos desconocidos de esta disciplina.

Del Molí de llavina no nos vamos ni con las manos ni con el estómago vacío. Además de obsequiarnos con un saco de harina, tras pasar por la quesería y aprender el proceso de fabricación del queso desde que se ordeñan a las cabras y vacas hasta que sale el queso cuajado y preparado para su consumo, Podréis probar los quesos que fabrican en el molino (Blau, Mató) y un surtido de embutidos de Centelles (, localidad donde se encuentra el Molí de Llavina. Todo acompañado de pan con tomate, agua y vinos para los mayores.

Por 15,50 euros por visitante al Molí de Llavina los niños pueden pasar una jornada gastornómica inolvidable en la que conoceran de cerca los orígenes animales o vegetales y mecánicos de productos tan habituales como el queso o la harina. Productos que están acostumbrados a ver pero que tienen un trabajo de campo y artesanía por delante y que quizás desconocieran y no valorasen.

Vía: Moli de Llavina

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Un comentario

  1.   toni moline dijo

    Volem contactar en vosaltres
    Ens cal un telefon

    Gravias

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