El sofrito, la base de muchas recetas (I)

En Recetín vamos a hacer caso a esa costumbre de los propósitos para el Año Nuevo. Aunque el mes de Enero ya está bien estrenado, vamos a ayudar a aquellos de vosotros que os hayáis propuesto para este año aprender a cocinar y hacerlo de una manera sana. Os vamos a explicar los posts paso a paso para que tanto los niños como los mayorcitos aprendan a preparar partes básicas de muchas recetas de cocina, como por ejemplo el sofrito, o platos básicos y de diario para que día a día la comida sea más variada, saludable y rica.

Pues bien, comenzamos con el sofrito. Hay niños y no tan niños que pueden pensar que el pollo o el arroz son mágicos y en la olla se dedican a soltar sabores, líquidos y colores y preparan el guiso por sí solos, sin necesidad de añadirle ningún ingrediente más. Bueno, si acaso sal. Pues evidentemente, están muy equivocados.

El sofrito es un preparado de verduras rehogadas que sirve como paso previo y base para numerosas recetas que comemos habitualmente. Desde las salsas, hasta la paella, pasando por los guisos de carne o pescado, las ollas de legumbres y las sopas. El sofrito aportará sabor al conjunto del plato, también color, y a la vez sirve como un lecho de salsa para que los demás ingredientes puedan cocinarse.

Siempre teniendo en cuenta los ingredientes principales del plato, vamos a aprender a elaborar un sofrito. Generalmente un sofrito base se compone de aceite, cebolla, ajo picado, sal, y algunas verduras como el tomate o el pimiento. Otra verduras como el puerro o la zanahoria se añaden al sofrito si queremos potenciar el sabor dulce del plato, aparte de por que nos puedan gustar. El tomate aporta acidez al sofrito, y se contrarresta con el sabor dulce de la cebolla. El pimiento, da a los sofritos cierto amargor, sobre todo si es verde. El pimiento rojo, aporta mucho color.

El primer paso para hacer el sofrito es equilibrar bien las cantidades de cada ingrediente, según el toque de sabor y color que le queramos dar a la receta. Generalmente, las verduras más abundantes son la cebolla y el tomate, que son los que sueltan más agua. Con el tomate hay que tener cuidado. Si el tomate va a ser el rey del plato, no tenemos que preocuparnos, por ejemplo en un pollo al chilindrón. Pero si nos pasamos de tomate en una paella, un exceso de tomate puede enmascarar al resto de sabores. La precaución con la cebolla se debe a la cantidad de agua que aporta al guiso y a su dulzor.

Para no hacernos muy pesados con el sofrito, en un próximo post os contamos la receta en sí. Mientras tanto, os dejamos que asimiléis estos consejos.

Imagen: About, Lacazuela

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