Empanada gallega de zamburiñas

Ingredientes

  • Para la masa:
  • 500 g de harina
  • 200 ml de agua
  • 4-5 cucharadas de aceite del refrito
  • 1 nuez de levadura fresca/1 sobre de levadura seca de panadería
  • 1 huevo para pintar
  • sal
  • pimentón
  • Relleno:
  • 500 g de carne de zamburiñas
  • 1 pimiento morrón rojo
  • 1-2 cebollas medianas
  • 4 tomates maduros
  • sal
  • pimentón
  • aceite

La empanada, como toda receta tradicional, está sujeta a tantas variantes como se pueda pensar. En cualquier caso, la masa y el refrito son siempre objeto de controversia. Por ello, si algún gallego o gallega o experto “empanadero” nos quiere aportar su experiencia para hacer la empanada perfecta, estaremos eternamente agradecidos. Esta vez la rellenamos de zamburiñas, ese exquisito marisco de concha tan típico de las aguas atlánticas. ¿De qué hacéis el relleno vuestra empanada normalmente?

Preparación

Si las zamburiñas vienen enteras, las limpiamos, las lavamos bien les sacamos la concha y las sazonamos. Picamos las cebollas y el pimiento en en dados, reservamos el tomate y las rehogamos a fuego suave en el aceite. Salamos con un pellizco de sal y cuando la cebolla esté transparente, añadimos el tomate pelado y picado; dejamos hasta que el tomate pierda el agua. Añadimos entonces una pizca de pimentón dulce y las zamburiñas; damos unas vueltas rehogándolo un poco para que se hagan. Lo dejamos enfriar antes de usarlo en la empanada.

Ponemos la harina con una cucharadita rasa de sal (y un poco de pimentón si queremos) en un cuenco grande o ensaladera; hacemos volcán, es decir, una montaña con un hoyo en el centro; ponemos la levadura (desmenuzada si es fresca) en el centro. Añadimos el agua tibia poco a poco y con una cuchara de palo o con las manos vamos amasando; cuando esté consitente y se despegue de los bordes, la transferimos a una superficie lisa. Amasamos hasta conseguir una masa suave, elástica y no pegajosa, añadiendo algo más de agua si queda muy fuerte o harina si quedase pegajosa.

A medio amasar agregamos el aceite del sofrito que ayudará a ligar mejor la masa. Hacemos una bola y la transferimos a otro cuenco ligeramente aceitado. Dejamos reposar tapada entre media y 1 hora para que leve en un lugar templado de la casa (en la misma encimera de la cocina nos vale).

Una vez haya levado (subido), dividimos la masa en 2 partes iguales. Sobre una mesa enharinada estiramos con el rodillo en forma redonda o cuadrada la parte de la base dejándola de un grosor de unos 2 ml y forramos con ella un molde refreactario bajo o la bandeja de horno; aceitamos y espolvoreamos con harina en cualquier caso (también podemos poner papel vegetal). Extendemos encima el sofrito, escurrido pero en su punto justo de jugo, procurando que la empanada no lleve demasiado relleno. Estiramos la parte que hará de tapa y cubrimos con ella la base, apretamos bien los bordes (haciendo un repulge, como dicen los argentinos, es decir, la trenzamos presionando fuerte con los dedos alrededor) y hacemos un agujerito o una cruceta en el centro para que salga el vapor. La pintamos con huevo batido con ayuda de una brocha. Hay quien la picha or varios sitios con un tendor para que no se hinche demasiado la masa.

La horneamos en horno precalentado a 200º–220ºC hasta que esté dorada y en su punto, unos 45 minutos. Cuando la saquemos del horno, y cuando todavía esté caliente, la pintamos ligeramente con aceite crudo (opcional). La podemos tomar templada o fría.

Imagen: simplespanishfood

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