Frutas de invierno (I): La naranja

Aparte de haber dado un repaso a las ricas verduras de invierno, tenemos que seguir alimentándonos bien en esta fría estación, y lo vamos a hacer con las frutas de temporada. Los cítricos y algunas frutas tropicales salen al mercado llenos de sabor y propiedades para que los niños las disfruten solas o bien a través de deliciosos postres.

Comenzamos con la naranja, que como cítrico que es proviene de Asia, en concreto del Sur de China. A través del contacto de la ruta de la seda, los árabes introdujeron el naranjo amargo en Europa por el sur de España en el siglo X, sin embargo, el naranjo dulce no comenzó a cultivarse hasta los siglos XV-XVI. Ya en la segunda mitad del siglo XIX se descubrió en Bahía (Brasil) una naranja que era más dulce, jugosa y hermosa, sin pepitas y con una especie de ombligo en la base. Esta fruta fue llevada a California, que como su propio nombre indica originó las llamadas naranjas California o Navel. En España encontramos exquisitas naranjas en Valencia, Murcia, Córdoba, Sevilla y Huelva.

Como hemos referido ya, se conocen dos especies de naranjas, las dulces y las amargas, cada una con numerosas variedades que se diferencian entre sí sobre todo por su sabor (más o menos ácido o dulce), textura (más o menos carnosas o jugosas) o color (cáscaras verdes, pulpa que va del naranja amarillento hasta el rojizo, pasando por el naranja vivo). Las naranjas dulces son las naranjas de mesa por excelencia, mientras que las naranjas amargas tienen un sabor tan ácido y amargo que no se suelen consumir en crudo y sirven para la elaboración de mermeladas y aceites esenciales.

Es verdad que gracias a las distintas variedades de naranjas, se puede disfrutar de esta fruta durante todo el año. Los naranjos florecen a principios de la primavera, con un período de maduración que abarca desde mediados del otoño a casi iniciado el verano. Pero dado que la primavera y el verano nos ofrece una mayor variedad de frutas que el invierno, es en esta época cuando más ganas tenemos de consumir naranjas o cítricos, que además nos resguardan de coger algún que otro resfriado gracias a su alto contenido en vitamina C.

A la hora de comprar una buena naranja, tenemos que tener en cuenta que las naranjas deben ser pesadas respecto a su tamaño si son jugosas. Tenemos que dejar de comprar las piezas que suenen a hueco al golpearlos y que presenten golpes o zonas mohosas. El color de la piel no indica con seguridad la calidad del fruto, pues hay naranjas maduras con la cáscara verde. Las naranjas se conservan varias semanas dentro del frigorífico, aunque si las consumiremos en poco tiempo no pasa nada por dejarlas en el frutero, y más en invierno que no apetece la fruta tan fría.

Respecto a sus componentes, tiene un elevado contenido en agua y gran cantidad de vitamina C y ácido fólico. Contiene cantidades apreciables de beta-caroteno, responsable de su color típico y conocido por sus propiedades antioxidantes; además de los ácidos málico, oxálico, tartárico y cítrico, este último potencia la acción de la vitamina C. La cantidad de fibra también es apreciable, y se encuentra en la telilla blanca que cubre a los gajos. Entre los minerales destaca el potasio, magnesio y algo de calcio.

Vía: Consumer
Imagen: Grupoese

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Un comentario

  1.   Marcela dijo

    oooooooooooooooooooooooooooooo q interesant

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