Frutas de verano (IV): El albaricoque

Frutas de verano (IV): El albaricoque

El albaricoque es fruto anaranjado de carne jugosa, firme y con un aromático sabor dulce que aparece en el mercado desde finales de la primavera hasta finales del verano, es decir, entre mayo y septiembre.

Es cierto que durante todo el año podemos disfrutar de su rico sabor en las mermeladas en conserva, pero ahora que el albaricoque está de temporada, puedes aprovechar para hacer una casera. Con los albaricoques secos se hacen los ricos y energéticos orejones, tan típicos de las fechas navideñas.

Según la variedad, el albaricoque puede variar en el color de la piel, que puede ser desde amarillo claro hasta rojizo, siempre con un tacto aterciopelado. Su sabor siempre es dulce, si es ácido y de textura áspera es porque el albaricoque aún no está maduro. Por el contrario, un color naranja o rojizo intenso puede indicarnos un exceso de maduración.

Los albaricoques son unas frutas muy delicadas, por lo que han de tratarse con gran cuidado y precaución. Un pequeño golpe le perjudica, lo mancha y da lugar a una rápido deterioro. Están en su punto cuando al apretarlos suavemente tienen una consistencia algo blanda.

Esta fruta tiene un bajo aporte de calorías dada su elevada cantidad de agua. Tampoco tiene gran cantidad de hidratos de carbono. Destaca por la abundancia de fibra y su contenido en provitamina A o beta-caroteno. Respecto a los minerales, es rico en potasio, magnesio y algo de calcio.

Imagen: Fruttarovinetti, Gourmetpedia

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