Huesos de Santo Domingo

Halloween o Hallowe’en, qué duda cabe, ha irrumpido con fuerza en nuestra sociedad. Quizá lo que muchos no sepan es que el nombre de esta fiesta secularizada que nos ha venido vía anglosajona deriva de “All Hallows Even”, (actualmente, “all Saints’ Eve”), es decir, la noche anterior al Día de Todos los Santos, que se celebra en el calendario litúgico el 1 de Noviembre.

Sin entrar en la polémica de si tradición sí, tradición no, como contrapeso a todas las recetas foráneas de galletas de brujas y fantasmas que aquí se muestran, os propongo algo tan tradicional como los huesos de santo, en este caso de Santo Domingo. Gloria bendita.

Ingredientes:

para el mazapán: 200 g de almendra molida, 250 g de azúcar, 100 g de puré de patata (puede ser de copos), 1/2 vaso de agua.

Para el relleno: 6 yemas, 100 g de azúcar, 1/2 vaso de agua.

Preparación:

Para elaborar el mazapán, hacemos en el fuego un almíbar fuerte con el agua y el azúcar (remueve para disolver el azúcar).  Añadimos la almendra molida y los copos de patata, revolviendo con energía con ayuda de una espátula o cuchara de palo hasta formar una pasta consistente (ojo con las quemaduras). Reservamos y dejamos enfriar completamente.

Por otro lado, en un cazo ponemos el agua con el azúcar al fuego medio hasta conseguir el punto de hebra fuerte, es decir, cuando cogiendo una gota entre dos dedos y separándolos, queda un filamento entre ambos (ojo, no meter los dedos en el caramelo por riesgo de quemadura, ayúdate de un tenedor para coger una gotita). En este caso se obtiene un hilo grueso, fuerte y consistente. Añadimos ahora la almendra y el puré de patata, removiendo con cuchara de madera. Damos unas vueltas hasta que quede mezclado y retiramos del fuego. Dejamos enfriar espolvoreamos con azúcar una superficie plana y extendemos sobre ella la masa.

En otro cazo, ponemos los 100 g de azúcar con el ½ vaso de agua al fuego, y cocemos a fuego medio hasta conseguir de nuevo el punto de hebra fuerte. Se agregan las yemas pasadas por un tamiz o colador (ayúdate con una espátula o cuchara de madera). Todavía al fuego y con las varillas, mezclamos sin parar hasta que espese. Retiramos del fuego y dejamos enfriar.

Volvemos con la masa de mazapán, que estiramos con el rodillo hasta conseguir ½ cm de grosor. Cortamos cuadraditos de 4 x 4 cm y se pone un poco de crema en el centro y los enrollamos. Por último, los colocamos en una bandeja y los dejamos en el frigorífico unas horas antes de consumirlos (si tienes mucha prisa, en el congelador).

Imagen: regmurcia

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