Huevos dulces de chocolate

En esta receta, más vale maña que fuerza. Hay que echarle paciencia, pero el resultado merece la pena. Tanto, que podemos haber dado con la golosina del verano. No importa que el chocolate se derrita con el calor, porque estos huevos no durarán mucho a temperatura ambiente cuando los ofrezcamos. Vamos, que todos se los comerán muy rápido. Eso si no nos da pena devorarlos; son tan graciosos. Tienen su yema, su clara, como un huevo duro. Y están recubiertos de chocolate como los famosos huevos sorpresa.

Ingredientes: Almíbar (2 tazas de azúcar, 3/4 de taza de agua, una cucharadita de vinagre o 1/4 de cucharadita de cremor tártaro, una pizca de sal), 60 gr. de mantequilla, 375 gr. de azúcar glass, 1 cucharadita de aroma de vainilla, una pizca de sal, colorante amarillo, 400 gr. de chocolate para fundir en pepitas o rallado, 1 cucharada de mantequilla

Preparación: Comenzamos preparando un almíbar de la siguiente manera. Combinamos todos los ingredientes en una cacerola o sartén honda y dejamos reducir a fuego lento hasta conseguir un almíbar espeso, como un jarabe, pero no demasiado porque en frío estará más denso. Lo dejamos enfriar.

Ahora preparamos la crema para formar los huevos. Mezclamos primeramente en un bol muy amplio 170 gr. de almíbar, la mantequilla y el aroma vainilla. Ahora vamos añadiendo poco a poco el azúcar glass y montamos con las varillas eléctricas hasta conseguir una crema espesa, firme, brillante y aireada parecida al merengue.

Cogemos un tercio del relleno y lo coloreamos con un poco de colorante alimentario amarillo. Ponemos en la nevera a enfriar los rellenos blanco y amarillo para que nos quede una masa más fácil de trabajar con las manos.

Entonces, comenzamos a formar bolitas con la mezcla de color amarillo para simular que son las yemas. Las colocamos sobre una bandeja cubierta con una lámina de papel antiadherente para horno y volvemos a poner la crema en el frigo hasta que se endurezcan de nuevo.

Después cubrimos las yemas con la clara, es decir, la crema blanca. Para que nos sea más fácil, cogemos una bola de masa blanca y la aplastamos. Ponemos en el centro la yema, nos quedará como si fuera un huevo frito. Cubrimos la yema con la pasta blanca para encerrarla. De nuevo llevamos los huevos a la bandeja con papel y al frigorífico a endurecerse.

Fundimos el chocolate con las mantequilla. Dejamos templar un poco. Ahora, pinchamos los huevos con ayuda de un palillo y los bañaños en chocolate. Los dejamos reposar un rato sobre papel o verticalmente si pinchamos el palillo sobre un corcho. De esta manera, el chocolate, al no tocar el papel, no se estropeará y el huevo quedará cubierto por completo. Si hemos dejado el huevo sobre papel, quizás tengamos que darle un bañito más de chocolate para reparar la cobertura completamente. Dejamos cuajar el chocolate a temperatura ambiente un rato y después pasamos los huevos a la nevera.

Vía: Instructables

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