Las frutas de otoño, en todo su esplendor (III)

Y parece que el otoño no nos traía tantas frutas como el verano. En este tercer post sobre las frutas de otoño vamos a aprender algo más sobre el arándano y la mandarina.

El arándano es una baya originaria de Asia y Europa. Aunque crecen de modo silvestre en terrenos húmedos de márgenes de caminos, actualmente se cultivan especies con fines comerciales, por lo que es fácil encontrarlos en fruterías y supermercados. Generalmente son de importación, aunque cada vez toman mayor relevancia los que proceden de Huelva y Asturias.

El arándano, del que podemos encontrar variedades en rojo, azulado o negro, madura durante los meses de verano y otoño. Como el resto de frutas del bosque, presenta una pulpa jugosa y perfumada de sabor agridulce. A la hora de comprarlos hemos de elegirlos fijándonos en que su color sea brillante e intenso y que al tocarlas estén secos y firmes, sin magulladuras. Eso sí, siempre maduros, para evitar que su sabor sea demasiado ácido.

Bajos en calorías y potentes antioxidantes, son ricos en vitamina C, caroteno, fibra y potasio. Se pueden tomar solos o en macedonia, pero si los niños rechazan su acidez, pueden tomarlos más dulces si son desecados o disfrutar de su perfumado sabor en otras preparaciones. En mermelada, acompaña de forma deliciosa a platos tanto salados (quesos, patés, carnes blancas) como dulces (helado, yogur, pancakes…) Podemos incluirlos también en coloridos bizcochos y muffins. En las grandes superficies se vende el zumo de arándanos, muy rico en vitaminas y de considerable poder antibiótico.

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La mandarina es un fruto originario de Asia. De hecho, su nombre alude al color de los trajes que utilizaban los mandarines, altos gobernantes de la antigua China. España es uno de los mayores productores de mandarinas y cítricos, sobre todo Valencia, por lo que es bueno fijarnos en su procedencia a la hora de comprarlas. Se pueden encontrar en el mercado desde septiembre hasta principios de marzo. Su periodo de maduración es dilatado dada la gran cantidad de variedades cultivadas, entre las que destaca jugosa y dulce clementina, que por lo general carece de las incómodas pepitas.

Considerada como el cítrico más afín a la naranja, la mandarina es una de las frutas más apreciadas por los más pequeños, debido a su pequeño tamaño, su sabor dulzón y aromático y por la facilidad de quitar su piel. Aprovechando el tirón que tiene esta fruta en los niños, hemos de saber que el componente mayoritario en las mandarinas es el agua y son ricas además en fibra y vitaminas C y A (más que en ningún otro cítrico).

Como el resto de frutas, lo ideal es tomarla en crudo, que es como mejor conserva sus propiedades, no está mal tomarla en otros postres o meriendas. Se nos vienen a la mente los gajos de mandarina en almíbar que decoran las exquisitas tartaletas de fruta, por no hablar de los chocolateados. Resulta buenísima también exprimida en zumo, el cual se puede aprovechar para hacer un refrescante sorbete o una gelatina.

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Imagen principal: Pekepedia

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