Las frutas de otoño, en todo su esplendor (IV)

Las frutas de otoño, en todo su esplendor (IV)

Esta vez os hablamos de los muy otoñales membrillos y castañas, dos frutos que suelen consumirse cocinados en deliciosos postres o guarniciones y que, aunque parezcan demasiado “serios” (de adultos), siempre hay formas de introducirlos en la dieta infantil.

La piel del membrillo es de color amarillo dorado, con una textura vellosa y áspera en unas variedades y lisa y brillante en otras. La pulpa es dura y áspera, de color blanco amarillento, y resulta harinosa y poco jugosa, por lo que generalmente se toma cocinado, adquiriendo entonces un sabor más aromático y dulce.

El membrillo es originario del sur de Europa. En España, existen plantaciones en Valencia, Murcia, Extremadura y Andalucía. La época de recolección de los primeros membrillos comienza a finales del mes de septiembre y perdura por lo general hasta el mes de febrero.

El membrillo es una fruta con un escaso contenido de azúcares, y por tanto un bajo aporte calórico. Otra cosa es que lo preparemos de forma que requiera demasiado azúcar, como el famoso dulce de membrillo, que es no obstante un exquisito bocado lleno de energía para los chavales. Entre sus nutrientes interesantes están la fibra, el potasio y el ácido málico (desinfectante).

Además del dulce de membrillo, podemos elaborarlo en almíbar, en compota, mermelada o jalea, dada su consistencia y propiedades espesantes. También están deliciosos horneados con azúcar y canela (troceados, pelados y despepitados) y acompañados de nata montada.

membrillo

Hablemos ahora de las castañas. La castaña es un fruto seco originario de Oriente, aunque hoy día su cultivo está muy extendido por todo el mundo. En España, son muy afamadas las castañas del Bierzo leonés.

Las castañas se pueden encontrar en el mercado desde principios de otoño hasta finales de invierno. A la hora de la compra es importante tener en cuenta el estado de su piel, que debe ser brillante y firme, sin que se hunda o resquebraje al apretarle, y debemos observar que no contenga agujeritos, vaya a ser que encontremos habitantes extraños dentro de la castaña, lo que puede ser letal para que los niños se olviden de tomarlas.

Entre los frutos secos es algo particular, dado que las castañas son las más ricas de todos ellos en hidratos de carbono y agua, y a la vez su cantidad de grasa es inferior a la del resto. Además son ricas en fibra, calcio, fósforo y magnesio.

Generalmente las castañas no se consumen crudas ya que de este modo resultan duras y ásperas, por lo que lo más frecuente es cocerlas o asarlas. A la hora de cocinarlas, lo más adecuado es pelarlas y hervirlas durante una media hora. De este modo, nos servirán como base para hacer un puré, una crema, un mousse o un flan, un helado o confitarlas en forma de exquisitos marrons glacé. Si optamos por asarlas al horno o a la brasa, le hacemos un pequeño corte en la piel para evitar que revienten. ¡Ay, las castañas asadas! ¡Qué entrañable resulta ir por la calle con los niños a la caída de la tarde, disfrutando del frío otoñal, y detenernos en un asador ambulante de castañas, de esos que impregnan la calle de olor a tostado, y comprar un cartucho para comer tranquilamente mientras paseamos!

castañasasadas

Antes de terminar, quería comentaros que este es el último post sobre las frutas de otoño. Os animo a grandes y pequeños a consumir fruta de temporada durante todo el año. Si os cuesta que los niños lo hagan, os remito a un post de nuestro colega el blog Detusalud para conseguir que los niños tomen más fruta.

Imagen: Blog Emmab

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