Las golosinas de toda la vida, recuerdos de la infancia (I)

Las golosinas siempre han estado presentes en la vida de un niño. Aunque no sean lo más sano del mundo, casi todos asociamos las golosinas a esos momentos de nuestra infancia en los que correteábamos en la calle o en el patio del colegio con nuestros amigos, cuando alguien cumplía años y se hacían fiestas en la guardería o a esos fines de semana en los que se nos premiaba con algún surtidillo de chucherías que costaban varios “duros”…

En este post queremos hacer un homenaje a las golosinas, chicles y caramelos de hace unos años, dejémoslo en “unos años”… Seguro que nos acordamos de muchas de ellas y nos vienen a la memoria entrañables recuerdos.

¿Te acuerdas de los chicles Bazoka? Se vendían de forma individual y lo más característico era su forma de taco redondo. Eran famosos por los globos tan grandes que hacían. Se vendían a peseta y traían regalos como calcomanías de fútbol o las historias de Joe Bazoka.

Las pastillas de leche de burra son otras entre de los clásicos. Como bien dice su nombre, se hacían con leche de burra. Empezaron vendiéndose al peso en las farmacias porque tenían cualidades nutritivas y contra el resfriado y el dolor de garganta. Pero por su delicioso sabor se convirtieron en una golosina para los niños de venta en kioskos. Con el paso del tiempo, los burros empezaron a estar en peligro de extinción y se dejó de extraer leche de burra.

Entre las pipas estaban las de la Cruz o las de Facundo, aquellas en las que aparecía un famoso toro en su anuncio. Costaban alrededor de dos pesetas.

Imagen: Jmpcrl, Regaletes, Falsasonoridad

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