Merengues: brillantes, firmes, esponjosos

Merengues: brillantes, firmes, esponjosos

Esos tres adjetivos son el secreto de unos merengues bien hechos. El azúcar añadido en cantidades correctas debe propocionarles una textura brillante y laqueada; el horneado, firmeza y consistencia; las proporciones de los ingredientes y el correcto montado de las claras les proporcionarán una textura esponjosa a los merengues horneados.

Hacer un buen merengue no es fácil, ya que es muy importante controlar los ingredientes, la temperatura y el tiempo de cocción en el horno. Una vez hechos y fríos, tenemos completa libertad para vestirlos de gala. Con chocolate, siropes, rellenos de frutas, con azúcar quemada… Todos son deliciosos. Se nos olvidaba, puedes añadir aromas y colorantes a las claras para hacer merengues de colores.

Ingredientes: 4 claras de huevo, 250 gramos de azúcar, una pizca de sal

Preparación: Separamos las claras de las yemas partiendo el huevo por la mitad y pasando la clara de cáscara en cáscara hasta que la clara caiga toda a un recipiente y nos quede sólo la yema. También podemos echarnos el huevo en la mano y dejar que se filtre la clara entre los dedos.

A continuación montamos ligeramente las claras con las varillas con una pizca de sal hasta que estén espumosas. Agregamos entonces la mitad del azúcar gradualmente y seguimos batiendo hasta que estén firmes y brillantes, a punto de nieve. Agregamos el resto del azúcar y damos un nuevo golpe de varillas.

Rellenamos una manga pastelera con boquilla lisa o rizada y formamos los merengues sobre una placa de horno cubierta con silicona o papel antiadherente manteca previamente engrasado. Metemos la bandeja en el horno precalentado a unos 90 grados durante una hora y dos horas hasta que veamos que están duros, dorados y crujientes por fuera. Si los alzamos y no se pegan al papel están hechos. No es conveniente abrir el horno demasiado durante la cocción. Una vez listos enfriamos y preparamos como queramos.

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