Pan de frutas, el complemento de tus menús de Navidad

Ingredientes

  • 500 gr. de harina de fuerza (especial panadería)
  • 300 ml. de agua tibia
  • 2 cucharadas de miel
  • 7 gr. de levadura en polvo
  • media cucharadita de sal
  • la ralladura de medio limón/naranja
  • 350 gr. de frtu@s sec@s variad@s (semillas, orejones, pasas, higos, nueces, avellanas…)

Muy socorridos en Navidad, los frutos y frutas secas nos permiten alegrar la apariencia y el sabor de nuestros platos, ya sean dulces o salados. Quizás hayamos probado un pan de pipas de girasol, de nueces o de pasas, ¿pero alguna vez comiste uno que contuviera un mix de todos ellos?

Preparación:

1. Disolvemos la miel y la levadura en el agua tibia y dejamos reposar este preparado esperar unos 10-15 minutos para que forme espuma y crezca un poco.

2. Mientras tanto, juntamos la harina con la sal y la ralladura de cítricos. Después, le volcamos el preparado de levadura y amasamos hasta que se nos forme una masa compacta y pegajosa.

3. Pasamos la masa a una encimera enharinada y la trabajamos con las manos unos 10 minutos, estirando y encogiendo, hasta que ya no se nos pegue de los dedos y esté elástica.

4. Entonces le podemos incorporar los frutos secos y volvemos a amasar un poco para distribuir bien los nuevos ingredientes. Nos enharinamos las manos y aplastamos la masa para formar un disco. Con los dedos, vamos doblando hacia el centro el borde de la masa, apretando bien para sellar. Conseguiremos una esfera, a la que le damos la vuelta para que la parte que hemos cerrado quede hacia abajo. Redondeamos un poco la bola de masa, la ponemos en un recipiente ligeramente engrasado y la dejamos reposar un par de horas dentro del horno apagado para que doble su volumen.

5. Cuando haya crecido la masa, la presionamos con los puños hasta que salga todo el aire y vuelva a su tamaño original. Le damos la forma deseada al pan y lo ponemos en una bandeja de horno ligeramente engrasada y enharinada o forrada con papel pergamino. Espolvoreamos el pan con harina por encima (así no se secará ni se quebrará su superficie). Lo dejamos reposar de nuevo una hora más hasta que duplique su tamaño.

6. Por fin llegó el horneado. Lo haremos en horno precalentado a 250 grados durante los primeros 10 minutos. Luego bajaremos la temperatura a 180-200 grados durante por 25 o 30 minutos más, hasta que el pan esté bien dorado y suene hueco al darle golpecitos.

7. Una vez fuera del horno, cubrimos el pan con un paño de cocina mientras se enfría.

Imagen: Melbourneplace

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