Ratones que se comen todo: galletas divertidas


¿Por qué no cambiar las maquinitas por repostería con los niños? Es más educativo y al menos el resultado se come. Se les pasará el tiempo volando y podrán estar orgullosos de lo que han creado. Es más, serán la sensación del cole si se las llevan para el recreo. Hacemos ratones en este caso, pero que usen su imaginación para creas otros bichos excluyendo a la jirafa. Esta receta de ratoncitos no lleva huevo.
Ingredientes (para unos 15 ratocillos): 3 cucharadas miel de caña (30 gr), 2 cucharadas de mantequilla a temperatura ambiente, 1/2 cucharadita de canela, 1 punta de cucharita de clavo molido, 1 cucharadita de levadura de repostería, 1 pellizco de sal, 1 y 1/2 cucharadas de agua (24 gr), 1 y 1/4 taza de harina (150 gr), azúcar en grano para espolvorear, lacasitos, cacahuetes o almendras, ruedas regaliz rojo, pepitas de chocolate.

Preparación: precalentamos el horno a 180 º C. En un cuenco amplio, mezclamos la harina con el azúcar y las especias, la levadura y la sal. Añadimos la miel de caña, la mantequilla en punto de pomada y el agua. Mezclamos muy bien y amasamos hasta que obtener una masa homogénea. Cubrimos la masa con papel transparente y dejamos reposar en el frigorífico durante dos horas (también se puede meter en el congelador durante ½ hora).

Enharinamos ligeramente la superficie de trabajo y extendemos la masa y hacemos bolitas (no muy grandes pues crecerán) y damos forma al cuerpo del ratón. Colocamos sobre la bandeja del horno cubierta con papel vegetal o bien sobre una lámina de silicona para repostería. Los flecos de masa que vayan sobrando, los volvemos a amasar, los estiramos y cortamos más galletas. Dejar unos centímetros entre ratón y ratón pues crecerán en el horno; es preferible hacerlas en dos tandas. Las cocemos durante 8 minutos. Saldrán blandas, pero tomarán consistencia conforme enfrían.

Cuando las saquemos del horno, con sumo cuidado, y aún estén calientes, les ponemos los ojos y la naricilla con lacasitos, los ojos con pepitas de chocolate, y el rabito con el regaliz. ¡Ah! y Las orejitas con dos cacahuetes por la mitad o con almendritas. Las dejamos enfriar sobre una rejilla y ya podemos llamar al gato.

Imagen: mesidwell

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