Risotto, marisco y cordero: el menú para pequeños gourmets

Disfrutar de la buena mesa no entiende de edades. Al que le gusta la cocina y disfrutar de platos con calidad y creatividad empieza a apuntar maneras desde la infancia. Los pequeños gourmets se meten en la cocina estas fiestas para aportar su toque maestro a los platos y disfrutan viendo una mesa bien puesta en la que los invitados reconocen el buen hacer de su menú.

A ellos va dedicado este menú navideño. Un menú de lujo que empieza con un risotto de marisco, sigue con un cordero a la miel y finaliza con un pastel helado en forma de bombón.

El risotto de marisco permite flexibilidad a la hora de añadir los ingredientes, eso sí, conviene que el arroz seal el adecuado para risotto, es decir el de grano redondo tipo bomba o carnaroli. Como sofrito base podemos poner cebollita y añadir tomate o un poco de ajo. El caldo para que cueza el arroz conviene que sea de marisco o de pescado. Como mariscos podemos añadir gambas o langostinos, almejas o berberechos, cigalitas, mejillones o incluso un poco de pescado blanco. Hacerlo es fácil. Rehogamos las verduras y cuando estén pochadas añadimos el arroz. Movemos un poco y vamos añadiendo el caldo según vaya necesitándolo el arroz. El marisco lo iremos añadiendo poco a poco según su necesidad de cocción o hacerlo aparte y servirlo con el arroz. Podemos darle color al risotto con hierbas como el perejil, el anís o la albahaca.

Para no cargar mucho el menú, el cordero a la miel lo haremos de forma muy simple. Elegiremos piezas de cordero fáciles de comer como los filetitos de lomo o las chuletitas. Las doramos en la sartén por ambos lados, les añadimos un poco de sal y pimienta y las bañamos con un poco de miel. Dejamos reducir un minuto y servimos con una guarnición de patatas o verduras salteadas que gusten a los niños.

El pastel bombón se basa en un helado con fruta, cubierto de bizcocho y chocolate. Comenzamos forrando un molde rectangular desmontable (si no lo cubrimos con papel antiadherente) con bizcochos de soletilla, esos tan tiernos con forma alargada y redondeada. Lo metemos en el congelador. Hacemos el helado mezclando 1 litro de nata montada, una lata mediana de leche condensada y un poco de fruta en almíbar o escarchada. Sacamos el molde y repartimos el helado sobre los bizcochos. Metemos de nuevo en el congelador. Cuando esté listo, desmoldamos el pastel y cubrimos con chocolate fondant derretido al baño maría cuidando que esté enfriado ya. Metemos un rato en el congelador hasta que se endurezca la cobertura. Antes de servir, conviene tenerlo a temperatura ambiente unos veinte minutos.

Imágenes: Gourmetpedia, Enerzona, Recetasdecocina

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