Las pechugas de pollo amarillas o de campo destacan por su sabor más intenso y su carne firme, lo que las convierte en una base perfecta para preparaciones llenas de carácter. En esta receta se combinan con ingredientes muy buenos, dando como resultado un plato reconfortante y sabroso.
La cecina aporta un toque ahumado y salino que realza el sabor natural del pollo, mientras que el queso cheddar añade cremosidad y un contraste equilibrado. Juntos crean un relleno jugoso que se funde durante la cocción, impregnando la carne de aromas irresistibles.
Para completar la experiencia, las pechugas se empanan y se doran hasta obtener una cubierta crujiente y dorada. Este contraste entre exterior crocante y relleno suave convierte la preparación en una opción ideal para una comida especial o un plato casero con un toque gourmet.
San Jacobos de pollo de campo con cecina y queso cheddar
Crujientes San Jacobos realizados con un pollo de primera, cecina y queso cheddar.
- Alicia Tomero
- Cocina: española
- Tipo de receta: carnes
- Calorías: 435
- Raciones: 3
- Tiempo de preparación:
- Tiempo de cocinado::
- Tiempo total::
Ingredientes
- 12 filetes finos de pechuga de pollo de campo, con tono amarillo
- 12 lonchas de cecina de vaca
- 12 lonchas de queso cheddar
- Sal
- 2 huevos
- Pan rallado (puede ser el que contenga ajo y perejil)
- Aceite de oliva para freír
Preparación
Disponemos de una tabla para colocar la mitad de los filetes de pollo. Los salamos de una de sus caras y les damos la vuelta.
Por encima vamos colocando las lonchas de cecina y el queso cheddar.
Tapamos con otro filete de pollo y añadimos sal por la cara exterior de ese filete.
Batimos los dos huevos y disponemos de otro plato con el pan rallado.
Ponemos a calentar el aceite de oliva en una sartén amplia, donde puedan entrar los filetes para freírlos.
Vamos untando los San Jacobos formados por el huevo y después por el pan rallado. Lo vamos añadiendo en la sartén con el aceite y los freímos. Si observamos que el calor está muy alto, lo bajamos un poco para que se doren y se hagan bien por dentro.
Una vez dorados por ambos lados, los vamos colocando sobre un plato con papel absorvente. Finalmente servimos bien calientes.