Trucos de cocina: Cómo preparar la salsa pesto

Ingredientes

  • Unas 12 hojas de albahaca fresca
  • 2 dientes de ajo
  • 1/4 taza de piñones
  • 2/3 taza de aceite de oliva extra virgen
  • Sal
  • Pimienta recién molida negra
  • 1/2 taza de queso parmesano recién rallado

¿Te gusta la salsa pesto? ¿Te sale siempre perfecta? Hoy te voy a dejar unos trucos para mejorar tu salsa pesto y que te quede aún más rica en todos tus platos.

Para prepararla correctamente, no te olvides de seguir los siguientes pasos

Empieza poniendo en el vaso de una batidora las hojas de albahaca fresca, el ajo y los piñones. Tritura todo y añade poco a poco el aceite de oliva hasta que se incorpore perfectamente a la salsa. Sazona con un poco de sal y pimienta, y pon la salsa en un recipiente. Añade el queso parmesano recién rallado.

Ten en cuenta que la albahaca fresca si la hemos plantado en casa, es muy delicada. Una vez que la cortamos, si la exponemos a altas temperaturas, o se queda mucho tiempo al aire libre, se vuelve de color oscura. Por eso, muchos cocineros utilizan como sustituto de la albahaca, las espinacas frescas para complementar este ingrediente y mantener el color brillante del pesto.

Para mezclar la pasta, el arroz o lo que queramos preparar con la salsa pesto, espera siempre hasta el último momento. Una vez llegue el momento mezcla y remueve la salsa justo antes de servirla.

Si te ha sobrado pesto y no sabes cómo conservarlo, lo puedes hacer en un frasco de vidrio o en un recipiente hermético en el frigorífico. Te durará aproximadamente una semana. Si la guardas en el congelador, la tendrás perfecta durante 6 meses.

Para mantener el aspecto fresco y verde de la salsa pesto, una vez la tienes guardada en el recipiente, cubre la parte superior con una capa fina de aceite de oliva o con un film transparente en la superficie. De esta forma, evitaremos que el pesto se oxide y se vuelva de color oscuro.

Una buena forma de congelar el pesto, es hacerlo en porciones pequeñas. Congela por ejemplo el pesto en moldes de cubitos de hielo, y desde ahí, mételos en una bolsa hermética para el congelador. De esta forma solo utilizarás el pesto que necesites. Para descongelarlo, lo puedes hacer de manera sencilla en el microondas.

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