Verduras de invierno (II): El cardo

El cardo es una hortaliza que, al igual que las alcachofas, pertenece a la familia de las asteráceas. El cardo crece de forma espontánea gracias al clima templado de los países de Europa mediterránea y del norte de África, donde se viene utilizando desde tiempos muy antiguos. En la actualidad, los principales países productores de cardo europeos son Italia, Francia y España. Concretamente en España, la producción de cardo se extiende por la mayoría de las regiones donde también se cultiva la alcachofa, es decir, Navarra, Zaragoza, La Rioja, Cataluña y Comunidad Valenciana.

El cardo comienza a venderse en los mercados a partir de noviembre y se mantiene durante los meses de invierno hasta principios de primavera. La parte que se consume de la planta son las pencas, es decir la nervadura central de las hojas y los tallos tiernos. Las pencas son huecas, estriadas y alargadas y terminan en unas grandes hojas verdosas. Tienen numerosas espinas a lo largo del tallo que dificultan su limpieza. Pero en otro post os daremos algunos consejos para limpiar los cardos fácilmente.

Estas pencas comestibles del cardo son de color verde claro, crujientes, tiernas y presentan un sabor delicado, dulce y con notas amargas. El cocer los cardos, además de eliminar el color verde, también reduce notablemente su sabor amargo. Una apariencia lustrosa, con las pencas firmes, rígidas y las hojas verdes y frescas, garantiza la elección de un buen cardo. Se han de descartar por tanto las piezas blandos y con manchas zonas quebradas y secas.

En general, los elementos nutritivos del cardo no son muy significativos debido sobre todo a la elevada cantidad de agua que contiene. Presentan un modesto contenido en hidratos de carbono, constituidos en su mayor parte por inulina, un tipo de fibra soluble, además de un aporte poco significativo de proteínas y grasas. Respecto a las sales minerales, el cardo sobresale frente a otras verduras por su abundancia en calcio y hierro. Entre las vitaminas, es la C la que destaca sobre el resto.

Al cardo se le reconocen propiedades coleréticas, es decir que ayudan a la secreción de la bilis, protegiendo al hígado, y diuréticas, debido a su contenido en cinarina e inulina, sustancias que también se encuentran en la alcachofa.

Vía: Consumer
Imagen: Larioja

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