Rosquillas de la abuela

Rosquillas de la abuela

Hoy comparto con vosotros una de mis recetas favoritas: las rosquillas de la abuela. Son las que hacía mi abuela y las que sigue preparando la abuela de mis hijos. Si digo que están buenísimas me quedo corta.

En las fotos del paso a paso veréis cómo elaborar la masa y también cómo darles forma para que queden tan bonitas como las de la foto. 

Se fríen después en abundante aceite de girasol y van rebozadas con azúcar blanquilla. Hacedme caso y preparadlas este mismo fin de semana porque os van a encantar.

Rosquillas de la abuela
Unas rosquillas deliciosas de las que disfrutar en el desayuno o en la merienda.
Autor:
Cocina: Tradicional
Tipo de receta: Desayuno
Raciones: 33
Tiempo de preparación: 
Tiempo de cocinado: 
Tiempo total: 
Ingredientes
  • 2 huevos
  • 180 g de azúcar blanquilla
  • 140 g de leche
  • 100 g de aceite de oliva virgen extra
  • 30 g de coñac
  • El zumo de 1 naranja
  • La piel rallada de 1 naranja (solo la parte naranja, no la blanca)
  • 760 g de harina
  • Abundante aceite de girasol para freír
  • 8 sobres de gasifican para repostería (4 blancos y 4 de color)
  • Azúcar para rebozar
Preparación
  1. Ponemos en un bol los huevos y el azúcar.
  2. Lo montamos con las varillas hasta obtener una mezcla espumosa.
  3. Incorporamos la leche, el aceite, el coñac, la ralladura de naranja y el zumo de la naranja.
  4. Mezclamos bien, de nuevo con las varillas.
  5. Incorporamos la harina y los polvos de gasificante.
  6. Mezclamos y amasamos con las manos o con el gancho de nuestro robot de cocina si lo tenemos.
  7. Cuando tengamos una masa homogénea la dejamos reposar dentro del mismo bol, cubierto con un paño de cocina, durante al menos dos horas.
  8. Tras esas dos horas la masa habrá aumentado su volumen.
  9. Damos forma a nuestras rosquillas como se ve en las fotos. Cogeremos porciones de unos 40 gramos porque la idea es que todas tengan el mismo tamaño.
  10. Hacemos una tira y la aplastamos con los dedos.
  11. Unimos los bordes.
  12. Plegamos la rosquilla hacia afuera.
  13. Cuando las tengamos todas formadas las cubrimos con un plástico o con un par de paños de cocina y las dejamos reposar una hora aproximadamente.
  14. Pasado ese tiempo ponemos en una sartén profunda abundante aceite para freír. Cuando esté bien caliente, freímos nuestras rosquillas a fuego no demasiado alto para que se cocinen bien también en el interior.
  15. Cuando estén hechas las sacamos del aceite, escurriéndolas, y las vamos poniendo en un plato cubierto con papel absorbente.
  16. Aún calientes las pasamos por un bol con azúcar y las dejamos enfriar en otro plato.
  17. Se toman frías pero es difícil no probarlas recién hechas.

 


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